La cera virgen de las abejas
Las glándulas ceríferas de las abejas obreras jóvenes producen la cera, que es utilizada como material de construcción del panal en el interior de sus colmenas. La cera en bruto del panal se filtra en caliente para limpiarla de posibles impurezas y, dependiendo del tipo de flores que predominan en la región donde viven las abejas, será de un color que variará desde el marrón café hasta el amarillo claro. Por eso suele blanquearse en mayor o menor medida, con procesos físicos, no químicos, dando como resultado la cera virgen flava (cera amarilla) o la cera virgen alba (cera blanca).
La cera de abejas se ha utilizado desde antiguo para muchos usos, el más conocido para fabricar velas, pero también para encerar madera, cuero o tela como impermeabilizante, para hacer pasta de sellos, o como recubrimiento de tablillas de madera para poder escribir sobre ellas.
En cosmética
La cera de abejas es conocida como ingrediente cosmético desde la antigüedad. En Egipto, en los ajuares de mujeres nobles de Tebas, se han encontrado mascarillas faciales de cera, y los asirios también la usaban como perfume natural para su pelo. Ya a finales del siglo XIX, el invento de la barra de labios incorpora la cera de abejas como ingrediente principal junto con colorantes naturales.
Actualmente, derivados de las ceras forman parte de la formulación de muchos productos para el cuidado del cabello, para la depilación o para cremas hidratantes.
En MATARRANIA Eco Cosmetics utilizamos cera virgen certificada ecológica por el organismo internacional ECOCERT, lo que asegura su pureza y origen natural. Es ligeramnete amarilla, por lo que es el ingrediente que aporta el característico color de nuestras cremas.
La cera de abejas tiene las propiedades de proteger la piel ante agentes externos, aportar suavidad y plasticidad a la piel e hidratarla en profundidad.